ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Academia histórica

21 de septiembre de 2014

La Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco cumple este mes 150 años de existencia. En efecto, nació en 1864 como Junta Auxiliar jalisciense de su homóloga fundada en la Ciudad de México por don Valentín Gómez Farías.

 

Desde sus orígenes esta sociedad académica estuvo vinculada con el estado mexicano, era la institución científica que apoyaba la gestión gubernamental, inicialmente en el campo de la geografía y la estadística, como había ocurrido con las instituciones afines europeas, pero muy pronto en todas las áreas del saber estuviesen o no relacionadas al Gobierno, y más bien, como un instrumento oficial dedicado a promover la investigación y la divulgación del conocimiento en todos los campos.

 

En esos años, las universidades o institutos, según el modelo educativo superior vigente, generaban a los profesionistas, los cuales, en la medida que se destacaban podían aspirar a formar parte de la Sociedad de Geografía, paso que les brindaba el apoyo del Estado en el perfeccionamiento de sus estudios, y les abría nuevos campos de especialización y experimentación; muy pronto esta sociedad académica adquirió un enorme prestigio en toda la nación, si bien no en todos los estados funcionaron juntas auxiliares, ni siempre todos sus miembros fueron intelectuales distinguidos, pero sí ciudadanos interesados en la promoción del conocimiento.

 

A lo largo de su historia han desfilado por ella un sinnúmero de académicos que han dejado huella en el desarrollo del país y de nuestro Estado de tal forma que son pocos los personajes destacados en el medio intelectual que no han sido miembros de esta institución, y pocos los gobernantes que no le han brindado todo su apoyo, renunciando incluso a manejar su ayuda con fines partidistas.

 

La Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de nuestro estado ha atravesado por diversas situaciones, las correspondientes a los altibajos de nuestra historia nacional y local, así como las tensiones propias internas en su esfuerzo por adaptarse a las circunstancias cambiantes del tiempo y de la cultura, pero se mantiene viva hasta el momento presente, adecuándose a los perfiles actuales y atrayendo siempre a todo ciudadano honestamente comprometido con el desarrollo del pensamiento, al margen de ideologías, partidos o creencias religiosas, en un ambiente de respeto a todas las posturas y de constante apoyo a las iniciativas que operen a favor de la comunidad.

 

Al cumplir 150 años no podemos sino rendir un sincero homenaje a todos cuantos la han hecho posible a lo largo del tiempo, socios y directivos, y de manera particular a don Hilarión Romero Gil, su fundador en Jalisco y a don Severo Díaz Galindo, uno de sus más ilustres miembros y quien por treinta y cinco años la condujo, desde las secuelas de la Revolución, hasta los márgenes de la edad contemporánea. Desde luego un acto de reconocimiento a la misma sociedad jalisciense, pues con parte de sus impuestos esta institución se mantiene vigente, autónoma en su pensamiento pero vinculada a todas las instituciones públicas y privadas que coinciden con sus propósitos académicos y humanitarios.