ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Alimentos gravados

13 de octubre de 2013

Se recibió con júbilo la noticia de que ni los alimentos ni las medicinas serían gravados con el IVA. La izquierda o lo que por ello se entienda consideró que era su triunfo. Los demás partidos hicieron lo propio, pero en medio de la fiesta o la comedia, se les pasó a todos advertir que gravar las prestaciones en vales de despensa y medicina era una manera de disfrazar el IVA, con la consecuencia de que lo pagará precisamente la clase trabajadora, o bien, prescindirá de ese apoyo con repercusiones en su economía.

 

La ventaja para los promotores de la reforma hacendaria es que, de momento, la clase trabajadora poca cuenta se da del asunto; si adicionalmente se les explica que el dinero que recibían en vales de despensa o en apoyo para medicinas, ahora lo recibirán directamente en su salario, les dará gusto, aunque sea menos a causa del impuesto; ya se lo podrán gastar todo en cerveza, en lugar de andarlo pagando en despensa o medicina para su mujer y sus hijos.

 

La protesta que los de la CNTE mantienen en el Distrito Federal y en otros puntos del país ha sido de extraordinario beneficio para el gobierno ya que mantiene distraída la atención pública con los sainetes que organizan los profesores, muy variados, muy creativos, de verdadero impacto en las vías de comunicación, en el mobiliario público, y en la vida de los demás, que al cabo les siguen pagando también si no trabajan, o si su trabajo es distraer a la ciudadanía de sus propias afectaciones, con la expectativa real de que si se van, será a cambio por lo menos de una buena suma.

 

La reforma hacendaria se sigue paseando por el resto del país como lo mejor que le podría pasar a México, lo cual no impide que otro partido haga su propia gira diciendo lo contrario. Si el asunto recayera finalmente en manos de representantes de la sociedad podría sin lugar a dudas beneficiarse de múltiples aportaciones, correctivos, equilibrios, cambios, pero no es así, la iniciativa pasará a manos de diputados y senadores que rara vez han sido defensores de los intereses de la sociedad, aún si fue para eso que nacieron las cámaras y para eso es que se les paga.

 

Los hechos muestran que los integrantes de este poder se sienten muy agradecidos con el partido que los nominó, gracias a lo cual se mueven en un espacio libre de toda afectación reformista, perciben salarios desmesurados, gozan de prestaciones no gravadas, y si se enferman no van a ir al ISSSTE o al IMSS, a hacer largas colas para que les den cita dentro de tres meses, hacinarse en apretujadas salas de espera, y sufrir la arrogancia de muchas gentes que ahí trabajan, varias de las cuales tratan a los derechohabientes como pordioseros exigentes que se molestan nada más porque las medicinas que les recetan no suelen estar disponibles en las respectivas farmacias. Resulta bien explicable el que los legisladores obedezcan más a consignas de partido, que a reclamos populares, pues el voto del pueblo de nada les habría servido si previamente no los hubiera arropado la facción que los hizo candidatos.