ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

¿Caso cerrado?

23 de junio de 2013

Nos hemos vuelto demasiado previsibles, por lo mismo, poco originales. Lo mismo en México que en el mediterráneo o en Sudamérica, apenas se le echa el guante a un ex funcionario y éste se nos enferma. Pasó en Egipto con Mubarak, en Buenos Aires y en Santiago de Chile, se enfermó don Luis Echeverría cuando le quisieron ajustar cuentas por el conflicto estudiantil, igual le ocurrió a la robusta maestra Elba Esther; por qué no habría de enfermarse también Granier, es su derecho.

 

En esta era de lo previsible, igual llama la atención la manera en que los gobernantes buscan tranquilizar a la opinión pública en materia de seguridad, afirmando las cosas más insólitas a la hora de aclarar y afirmar de manera contundente que sí están dando resultados, sea porque se busca o se contrata, como inveteradamente se ha hecho, chivos expiatorios que se acusen de ser zetas, templarios, o carteleros de cualquier denominación, bajo el delito de asaltantes carreteros, secuestradores o narcos, sea porque se afirma que la mayor parte de los delitos cometidos han sido aclarados en tiempo y forma, algo así como si nos dijeran que las ejecuciones reportadas en Ixtapalapa, resulta que son anuales y ocurren al final de una celebración denominada “viacrucis”; con base a esas mismas sesudas investigaciones consta que tales ejecuciones son simuladas; que con igual éxito y pericia pudo demostrarse la inocencia de los perros irresponsablemente acusados de crímenes seriales en el cerro de la Estrella. En cuanto al tiroteo en un gimnasio de Tepito, y a tenor de 30 testigos, se pudo averiguar que se trataba de un asunto local, es decir, ocurrió en un local denominado “gym”, por asuntos estrictamente personales, ya que las balas fueron dirigidas a personas muy concretas, y desde luego no están vinculados los hechos con la misteriosa desaparición de 12 jóvenes, procedentes del mismo pacífico barrio de Tepito, en cuanto a la guardería ABC, las investigaciones ya andan en la XYZ, y cualquiera que diga lo contrario, “agárrenlo por sospechoso”.

 

En cuanto a la desaparición de personas y el objeto luminoso no identificado que viajó para introducirse en el cráter del Popo, deberían turnar la averiguación previa a profesionales en el ramo, bajo la atinada dirección del señor Maussan, quién seguramente podría ofrecer con mayor éxito sus servicios a toda la gente que en este país busca a familiares desaparecidos.

 

En lo relativo a las increíbles explosiones ocurridas en la torre de Pemex, el sobrenatural caso de la niña asfixiada que ya muerta se enredó con la colcha y se escondió en la piecera por días, o el tiroteo en la terminal 2 del aeropuerto capitalino, podemos pensar a tenor de lo que oímos que en el primer caso se trató de una toma clandestina de gasolina de algún ducto que pasa por ahí muy cerca, que la niña muerta fue un montaje para la popular telenovela La rosa de Guadalupe, y que don Mario Almada realizaba un “casting” en el aeropuerto para una próxima película sobre narcotráfico y traición.

 

En México un “caso” se cierra por razones políticas, pecuniarias, precautorias, o porque así le vino en gana a la superior autoridad, rara vez porque se hizo efectivamente justicia.