ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Día de Reyes

4 de enero 2015

La hoy llamada fiesta de los Santos Reyes, o de los reyes, y exactamente de la Epifanía, fue la primera fiesta cristiana que se organizó para conmemorar el nacimiento de Cristo y su manifestación al mundo como Mesías, un mesías enviado a salvar a todos los pueblos y al universo mismo, de ahí el color que la tradición otorgó a cada mago, y su número en tres, ya que por esos lejanos tiempos se pensaba que las razas humanas eran solamente tres y se definían por su color: blanco, moreno y negro.

 

Fiesta de la Hagia phota, que se traduce como “santa luz”, es el nombre que se le dio a mediados del siglo IV a esta celebración, con la cual los cristianos de Egipto y Arabia celebraban la “luz que nace de lo alto”, en el contexto de un mundo mayoritariamente no creyente.

 

La geografía cultural de México tiene a este respecto una herencia que ha perdurado hasta el presente: de la marca de Michoacán hacia el Sur, la fiesta de los santos reyes tiene una enorme importancia, son ellos quienes traen regalos y juguetes a los niños, y su festejo originó desde tiempos antiguos una merienda cuyo protagonista culinario más conocido fue la rosca de reyes, con el consabido “niño Dios” oculto en sus entrañas, sorpresivo hallazgo que suponía para el “afortunado” pagar los tamales para la fiesta de la Candelaria, día en que se “levantaba” al Niño del pesebre.

 

De la marca de Michoacán hacia el Norte predominaba la fiesta de Navidad, correspondiendo al Niño Dios traer los regalos y juguetes. La diferencia de estilos se relaciona con la predominancia de los franciscanos al Norte, y la de los agustinos y dominicos al Sur, pero también con el peso cultural ejercido por la Audiencia de México en el territorio que gobernó durante el virreinato, y el correspondiente peso de la Audiencia de Guadalajara que gobernó justamente la extensa región ubicada al Norte de dicha marca. Con el tiempo ambas fiestas se han relacionado sin perder cada una de ellas su propio carácter.

 

Fruto de esta inculturación ha sido la llegada a nuestra ciudad de las típicas representaciones de santos reyes que se dan en los parques de la Ciudad de México, reyes o magos en vivo y a todo color para que los niños se tomen la foto y expresen sus deseos, sólo que aquí han de adelantarse al 24 de diciembre, de otra forma poco resultado obtendrían quienes por esos días asumen esa “chamba”, ya que pasado el día 25, se acaba en realidad el festejo navideño, mismo que por el contrario se prolonga en el Sur para culminar justamente en la fiesta de la Epifanía, tradicionalmente ubicada el 6 de enero.

 

En el trasfondo de todas estas celebraciones pervive la intención pedagógica de resaltar el nacimiento de Cristo y la serie de valores que enseñó, del bien que hizo y la importancia que tiene construir una comunidad fraterna, propositiva y comprometida, buscando siempre la justicia y la igualdad como condiciones permanentes de la paz y la concordia.