ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Diagnóstico oportuno

6 de julio de 2014

Los servicios de salud en México se han gastado una fortuna para convencer a la sociedad acerca de los beneficios de la medicina preventiva y de los diagnósticos oportunos, que pueden prevenir e incluso sanar enfermedades malignas.

 

Sofía Zavala les creyó, siendo como es una mujer de 40 años consideró importante hacerse una mamografía. Como afiliada cautiva y obligada acudió al Seguro Social, era el mes de octubre del pasado año 2013.

 

Las clínicas del Seguro Social suelen ser muy homogéneas, a leguas se les advierte por la acumulación de vehículos, personas y vendedores ambulantes. Los interiores son igualmente inconfundibles, y hay que hacer cola para todo y desde muy temprano. El itinerario que debe seguirse es también largo y complejo. Sofía Zavala acudió primero al médico familiar, como es debido, éste la derivó a que le hiciesen una mamografía, para lo cual obtuvo una cita para el mes de noviembre.

 

Los resultados no fueron convincentes pero sí sospechosos, así que la derivaron a oncología, donde le dieron cita para fines del mes de enero, como el médico titular no se encontraba por esos días, el suplente consideró mejor atenerse a una nueva mamografía, esta vez con un súper aparato que no se usa para los primeros estudios sino para los posteriores, cuando los resultados iniciales no son convincentes pero sí sospechosos; la cita para este nuevo definitivo estudio se la dieron para el mes de marzo.

 

De haber tenido recursos se habría hecho todos los estudios en un hospital privado, con trato amable, sin hacer colas, sin citas otorgadas a uno, dos o tres meses, en instalaciones dignas, con los mejores aparatos desde la primera vez, y en una semana cuando más.

 

Pero Sofía Zavala era derechohabiente por necesidad, y además tenía derecho a la asistencia del Seguro Social que de ninguna manera es gratuita, ya que se paga tanto por el trabajador como por el empresario. En marzo le hicieron el estudio indicado, mismo que arrojó la necesidad de practicarle una biopsia. Para tal efecto se le dio otra cita pero para mayo, y después otra en junio para que el médico especialista le diera el diagnóstico, tal y como sucedió no sin una reprimenda del señor Galeno acerca de la importancia de hacerse un diagnóstico oportuno.

 

En tales condiciones lo recomendable sería que cuanto derechohabiente exista acuda al Seguro tres años de enfermarse de lo que sea, siempre y cuando tenga la capacidad de adivinar su futura enfermedad, de otra manera las penosas dilaciones de esta institución hacen que todo diagnóstico acabe siendo siempre tardío.

 

Probablemente ahora se necesita pagar una campaña para que el Seguro Social atienda oportunamente a sus pacientes, ya que su problema no es la cantidad de personas que acuden, sino su falta de organización, personal y eficiencia, así como la escasa formación de sus empleados a fin de que cambien de una actitud prepotente o indolente a una actitud de atención y servicio, como es la que merece todo ser humano.