ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Don Inocencio ya votó

17 de mayo de 2015

Tenía 60 años y nunca había votado, decidió hacerlo por esta ocasión. Apenas amanecía el 7 de junio ya estaba don Inocencio afuera de la casilla; para cuando abrieron había formadas como veinte gentes, pero él iba primero.

 

Ahí empezó el drama. ¿Diputados o alcalde? Bueno, se dijo, para qué hacerse bolas, los diputados ni sirven para nada, así que engarruñó la papeleta y se la echó a la bolsa. Alcalde, caramba, yo la creía más fácil, son más de 10 tiradores, a ver, el que aparece primero ha de ser gandalla, el que está al último, ah, es el que promueve el despeñado, ese amigo está como mi abuelo Chón, toda su vida fue víctima y toda su vida vivió sin trabajar, eso sí, comiendo sus tres veces al día. Fuera de la cabina la fila de votantes comenzaba a impacientarse.

 

Este otro es el barbudo que nadie conoce, pero dicen unas niñas que es su papá. Cuál será el salsero ¿o es cumbia lo que baila? Este y este y este otro van a dar muchas cosas, claro, dan de lo ajeno, dieran lo propio  entonces sí les creeríamos, estamos como mi comadre Bella Yadira que les da dinero a sus hijos para que le den regalos a ella misma y encima se los agradece. La cola de inquietos sufragadores del voto amenazaba con volverse tumulto, pero don Inocencio ni se inmutaba.

 

Bueno, creo que el problema es que son tantos aspirantes a la alcaldía que ya todas sus campañas se me revolvieron, para acabarla de atrasar en el radio y en la tele los pasan todos pegados ¿quién no se va a confundir? Estos son los quejumbrosos, estos los optimistas, aquellos los que denuncian, y hay unos haciéndole propaganda a una ruta camionera, eso sí, de las rutas caras, pero al final el mazacote es el mismo. De este otro partido dicen que son aleluyos, figúrese nada más, agarraditos de la mano para que por milagro se multiplique el presupuesto y los males se destierren. Volvamos al asunto, quién será el bueno para alcalde, porque son tres años, aunque ahora que me acuerdo la mayoría ni quieren ser alcaldes, ya se dan con el sueldo de regidores, para lo cual hay mucha silla y poca chamba. Y luego los que sí le tiran a la alcaldía, segurito que en dos años ya soltaron el arpa. Ocuparían ser magos para poder cumplir todo lo que prometen en dos años, cuando si bien miramos, esos dos años los usan nomás para brincar a un sillón más alto.

 

Habían comenzado ya los chiflidos, incluso un molesto votante dejó la fila para ir a quejarse con los de la mesa. En eso andaba cuando don Inocencio se asomó y le preguntó al primero que seguía que por quién sería bueno pues votar, el molesto interrogado le dijo: aquí todos votamos porque ya se vaya usted y nos deje pasar.

 

Ah bueno, pos en eso sí dice bien, yo ya me voy, a ver ustedes cómo le hacen, ¡ha! y les aviso, no está Lagrimita, ¡y era el más serio!