ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

El año que viene

29 de diciembre de 2013

¿Quién puede adivinar el futuro? Solamente aquellas personas que conocen en profundidad el presente, los asiduos observadores de las oscilaciones económicas, políticas, y sociales. Los que llevan cuenta de los comportamientos históricos de individuos y comunidades, pero también los ciudadanos comunes que sin el acceso a tantas fuentes de información, contamos con memoria y previsión.

 

El año que viene es un año preelectoral. El Gobierno tiene abundancia de recursos estatales y federales para montar un escenario positivo que favorezca triunfos electorales. Sea cual sea la motivación ¿serán bien empleados estos recursos, o se tirarán a la basura de las apariencias y los relumbrones, del reparto de despensas y electrodomésticos? Este cúmulo de dinero ¿seguirá usándose para dar empleo a posibles votantes?

 

El Papa Francisco, en su exhortación “La Alegría del Evangelio” puso serios retos a las iglesias locales ¿podrán éstas dar seguimiento a los planteamientos expresados en dicho documento? ¿Serán capaces los líderes religiosos de aplicar a sus personas, acciones y estrategias, el espíritu del Papa? Las respuestas no son difíciles de obtener si analizamos los comportamientos que suelen tener las comunidades religiosas cada vez que aparece un nuevo documento pontificio.

 

En el segundo año de Gobierno municipal puede ocurrir o que todo mundo ande ya distraído por la inminencia de las elecciones, o que finalmente todo mundo se aplique al menos por este año a cumplir con sus obligaciones, que sería lo más inteligente si se quiere efectivamente competir en la nueva justa partidista.

 

Los problemas sociales urbanos no van a desaparecer porque se pasa de un año al otro. Marginación, pobreza, pandillerismo, adicciones de todo tipo, violencia intrafamiliar y social, inseguridad generalizada, ambulantaje, anarquía ciudadana, elitismo, grafiteo, contaminación, basura desperdigada por todas partes, ejecuciones, sepulturas clandestinas, chantajes, neurosis colectiva, desconfianza de todos para con todos, crisis de valores, ¿podrán por fin las instituciones públicas y privadas trazar un plan de acción conjunta que les lleve a enfrentar in solidum una problemática tan compleja?

 

Ni duda que la comunidad seguirá experimentando tanto sus necesidades naturales como sobre todo las artificiales, razón por la cual todo mundo seguirá tratando de ganar dinero a pasto, sin detenerse en valores, principios, leyes o penas ¿veremos por fin que el buen juez por su casa empiece, y que quién lo deba hacer ponga orden y sanción a la clase política, hoy por hoy la más ávida y la más carente de escrúpulos?

 

Es el año en que las reformas propuestas y aprobadas en México se pondrán en práctica ¿tendrán los responsables la capacidad de hacer los ajustes, de prever los desvíos, de corregir los errores que las reformas contienen? ¿Seguirá el futuro del país secuestrado por plantones de maestros y arreglos bajo la mesa? ¿Podrá alguien limitar la economía informal hoy tan favorecida por la reforma hacendaria?

 

El compromiso fundamental, en el cual todos deberíamos implicarnos, es seguir creando ciudadanía, una ciudadanía con conciencia democrática activa, lo cual requiere la participación de las instancias sobre todo privadas, que las públicas estarían más bien interesadas en mantener a la sociedad en su habitual alienación. El feliz y próspero año nuevo no cae del cielo, exige la participación honesta e inteligente de todos.