ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

El debate nacional

23 de noviembre de 2014

De momento parece ser que el caso de Ayotzinapa ha sido la gota que derrama el vaso, el vaso del Estado de Guerrero, cuyo contenido sin embargo ha llegado a todo el país y aún fuera de México. El resultado inmediato de las protestas y manifestaciones, por la forma en que se hacen, ha sido el caos, y la apuesta constante del Gobierno a dejar pasar el tiempo, dando algunos golpes de mano: la renuncia del gobernador, la captura del alcalde de Iguala, la detención de delincuentes que dijeron haber asesinado y calcinado a un determinado número de personas, y la confianza en Argentina y Austria.

 

No sabemos qué va a pasar en este específico asunto, pero es evidente que lo que está en juego no es sólo el esclarecimiento de uno o dos casos, sino por encima de todo un gran interrogante ¿qué está pasando realmente en México? ¿El gobierno no puede con la delincuencia? ¿El gobierno está sometido por la delincuencia? O todavía peor ¿el gobierno se ha aliado con la delincuencia? Si la policía captura inocentes y los entrega en manos de los delincuentes, ¿cuál de las tres hipótesis planteadas es la correcta? Diríamos al menos que un buen porcentaje de policías y sus mandos están sometidos a los criminales. Y si un gobernador no sabe lo que pasa en su Estado, y si sabe, no lo puede controlar, se diría que el gobierno es incapaz de solucionar el problema; entonces ¿quién lo va a resolver?

 

La Gendarmería Nacional de reciente creación se publicitó como una gran respuesta a la demanda social de seguridad y justicia, pero si un gendarme afirma que cuando capturan a tal o cual delincuente, basta con una llamada de celular del capturado para que les ordenen soltarlo, ¿qué piensa la nueva y flamante gendarmería sobre todo de este asunto, vale la pena arriesgarse?

 

Eventualmente criminales con menos “palancas” caen en manos de la justicia; tampoco es un problema, basta que un leguleyo advierta errores nimios en la integración del expediente, para que de inmediato un juez leguleyo dicte auto de formal liberación. De lo contrario el criminal tendrá la oportunidad de seguir operando desde la propia cárcel, donde además de nuevos cómplices aprenderá nuevos recursos y sabrá de nuevas formas de relacionarse con el gobierno en sus tres niveles.

 

La impunidad resultante se demuestra por el hecho de que mientras medio país anda en marchas y protestas por el asunto de Guerrero, no por ello la delincuencia ha dejado de operar: secuestros, chantajes y ejecuciones se siguen dando por todas partes. Sufre la sociedad, pero la empresa delincuencial se mantiene en boga y saludable.

 

De igual forma, las protestas por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa cuestiona la ausencia de protestas por los 2 mil 113 desaparecidos en Jalisco, por las balaceras de la semana pasada en Lomas del Batán, el asesinato de comandantes policiacos, alcaldes, exalcaldes, un diputado federal y centenares de civiles en todo el Estado. ¿Qué hipótesis puede explicar lo que ocurre en Jalisco?