ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

El informe real

6 de septiembre de 2015

El Informe presidencial habló de muchas cosas, pero omitió mencionar que en lo que mira al desarrollo de la democracia en la sociedad y en el gobierno las cosas se mantienen sin cambio. Ahí no se ha podido “mover a México”, ese fue el verdadero informe.

Que las cosas son así nos lo dice el criterio dominante en los cambios ocurridos en el gabinete, criterio que no se atuvo al progreso y bienestar de la nación, sino esencialmente al espinoso asunto de la sucesión presidencial, como lo han mostrado ya diversos analistas.

Desde luego la transmisión del poder es algo que ocupa a todos los gobiernos del planeta, pero el juego se modifica sustancialmente si se trata de la república Alemana o de Nigeria. En Alemania la opinión de la sociedad es un factor determinante del juego político, en Nigeria ni siquiera podemos pensar que exista una sociedad moderna que tenga una opinión y que, en su caso, pueda hacerla respetar.

En México la democracia o está atorada o va a medias, lo cual permite que los cambios de gabinete se hagan no en función de la sociedad, sino de la sucesión presidencial. Pero además importa advertir que si 10 funcionarios del gabinete son removidos a tres años de gestión, eso significa en principio o que no fueron bien seleccionados, o que no fueron capacitados en la marcha, o que no fueron acompañados, razones por las cuales no dieron los resultados esperados. Pero si los remueven a pesar de sí estar dando buenos resultados, tal acción sería torpe, perversa o electorera.

Por lo mismo, a la hora de elegir colaboradores de tan alto nivel el señor Presidente y sus asesores podían haber actuado con la mayor honestidad promoviendo solamente a aquellos que tienen la preparación, la experiencia y la capacidad para los cargos que ahora reciben. Pero resulta que la señora Ruiz Massieu no es diplomática de carrera, ni Aurelio Nuño hizo carrera en el campo educativo, ni la señora Rosario Robles es conocedora de la situación agraria, territorial y urbana del país, condición que comparte con José Calzada nuevo titular de la Sagarpa.

Pensar que las grandes responsabilidades de la nación pueden ponerse en manos de cualquier persona siempre y cuando cumpla con el requisito fundamental de ser amigo o protegido del Presidente es otra posible explicación de los cambios observados, sin perder de vista 2018.

Tal modo de actuar puede justificarse a la luz de un mito recurrente en no pocas instituciones públicas y privadas de nuestro país: lo importante es que el titular de tal o cual dependencia tenga un buen equipo y todo funcionará de maravilla. El titular firma, y el equipo trabaja. Nada más falso, es como pensar que para ganar una carrera de autos, basta con tener un buen coche, lo de menos es el piloto. Por supuesto que en la primera curva se va a estrellar, porque el motor por muy bueno que sea, exige de un magnífico conductor. Pero cuando es otra la carrera que se juega, todo se vale.