ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

El negocio perfecto

3 de noviembre de 2013

Las posibilidades de la imaginación son infinitas, sobre todo cuando se trata de obtener recursos. El caso de Michoacán es emblemático si vemos el reverso de la moneda. Por el lado del águila caos, violencia, inseguridad, delincuencia desatada, atentados, terrorismo, usurpación de los Tres Poderes, toma de casetas, paros magisteriales y estudiantiles, chantajes.

 

Por el lado del peso una impresionante circulación de dinero que explica la nunca agotada proliferación de efectivos en las filas de la delincuencia guerrillera, compra permanente de pertrechos de la mejor calidad, armas, sistemas de comunicación sofisticados, vehículos cuatro por cuatro convencionales y de lujo, organigramas piramidales que lo abarcan todo, y todos comiendo tres veces al día y seguramente bien, atendidos por damas jóvenes, algunas en principio secuestradas, al final todas seducidas por la abundancia, por un estilo de vida que rompe toda rutina, un escape violento a la existencia marginal, una experiencia tan atrayente que poco les importa una trágica ruptura.

 

Dueños del territorio imponen las reglas para que el dinero siga circulando, para que el trabajo lícito y el ilícito también produzcan dividendos a los nuevos amos, en competencia o en complicidad con los anteriores. Los pobladores, acostumbrados al antiguo sistema no tienen sino dos caminos, salirse del Estado o aceptar las nuevas reglas del juego económico, factor único y definidor de los nuevos roles de los Tres Poderes ahora en manos de lo que se sigue llamando mafia, si se quiere, la mafia blanca, porque es transparente, no se oculta ni se atrinchera detrás de cargos oficiales para robar y delinquir, como lo hace la mafia negra.

 

La siembra sigue, y se sigue sembrando lo de siempre con apenas diferencias en los volúmenes, pero los cárteles se han adelantado a la reforma hacendaria y han impuesto la suya propia desde hace años, y la gente se somete, no tiene más remedio, este “gobierno” va por la justicia sumaria.

 

Los “calentones” terroristas son periódicos, a tenor del juego de balanzas, son avisos y demostraciones de fuerza donde unos y otros se miden, lo mismo entre ellos que ante las fuerzas federales, prontas para apagar fogatas pero incapaces de acabar con el incendio. Al final todos siguen cobrando porque el dinero sigue circulando sin respetar fronteras, y la federación paga los contingentes militares, y hace también su consumo de armas y parque, a la vista de camarógrafos, reporteros, periodistas, todos también cobrando y pagando la primacía de la noticia, el momento del estallido, la humareda del atentado, el trasiego de ambulancias, convoyes, gente corriendo, gritos y balazos entre comerciales de productos capaces de pagar tiempo aire en hora pico. Un negocio perfecto.

 

En otros espacios del país y del Gobierno, Orlando se adueña de las cámaras y de los congresos, diversión asegurada por tres años a cambio de claudicaciones que la sociedad olvida al tercer día; son paquetes todo incluido para vacacionar con goce de sueldo a cambio de hacer nada o hacer exactamente lo que mandan y disponen quienes les dieron su pase para la hora feliz que dura un trienio. Desde luego las cámaras empresariales critican el cinismo y el despilfarro de la casta política, pero no les cortan los insumos, por el contrario, puntualmente retienen el ISR a sus trabajadores para entregarlo sin falta a estos vivales.