ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Hipótesis lejanas

2 de febrero de 2014

La delincuencia organizada pudo haber comprado Michoacán por un determinado número de años a quién podía venderlo. Esta concesión por tiempo limitado incluiría de todo: producción y tráfico de enervantes, secuestro, chantaje, robo, control de rutas comerciales, de elecciones políticas, doble tributación, protección frente a otros posibles compradores, reclutamiento de hombres y mujeres, prostitución forzada, corrupción-inclusión de mandos policiales, respeto de las autoridades de iure, conveniente ausencia del congreso estatal. Se venció el plazo ¿qué estado sigue?

 

Por otra parte también pudiéramos estar cayendo en la trampa de los medios de comunicación que en un momento dado deciden, acaso porque también a ellos los entrampan, que toda la atención y la tensión está en Michoacán, ya que de momento se callan acerca de la situación final de Tamaulipas o Zacatecas, quizá también estados comprados y vendidos al crimen organizado. De Chihuahua o Nuevo León tampoco se sabe ya mayor cosa, sino que hubo por años una pavorosa escalada de violencia que no se detuvo ante nada, si sigue, se ignora, si fue erradicada tampoco se tiene noticia,  sobre todo información acerca de los exitosos medios de que se valieron para lograrlo.

 

En Michoacán tanto el arzobispo de Morelia, como particularmente y con alto riesgo, el obispo de Apatzingán, denunciaron lo que ocurría; de lo que hayan hecho los líderes religiosos en otros estados poco se supo, o su profética acción era a destiempo, o demasiado cuidadosa, o tan común y corriente que careció de impacto, o simplemente los medios no les dieron cobertura.

 

En Jalisco el estado está blindado,  ¿para que no se metan unos cárteles o para que no se salgan otros? ¿O para que no se les mezcle el “ganado”? ¿O tal vez para proteger a  la población civil? todo acaba siendo  hipótesis, también las alegres declaraciones del alcalde de Jilotlán de los Dolores que seguramente le creyeron a ojos cerrados los honorables ciudadanos de La Rosilla. Las noticias que comunican los habitantes de esta y otras regiones de Jalisco, son por completo distintas, como lo son también los hechos delictivos cotidianos en Guadalajara, en buena medida porque el gobierno, desde hace varios sexenios juega a hacerse la guerra a sí mismo, pues por un lado favorece los escenarios para la comisión de delitos: casinos, antros, tugurios, centros botaneros, zonas de compra venta de robado, y luego manda al señor fiscal a atrapar a los maleantes, que luego los jueces sueltan, o rara vez envían al penal para que profesionalicen sus actividades.

Los líderes empresariales de nuestra región, salvo raras excepciones, no tienen una visión que supere sus expectativas de negocio y dinero, su contribución determinante y condicionante para la generación de un estado verdaderamente sustentable, integrado y progresista, sigue ausente.

 

Los líderes sociales que militan en instituciones educativas o religiosas no parecen interesados en el asunto o lo manejan de acuerdo a estrategias propias cuyos resultados se hacen esperar, si advertimos el alto consumo de enervantes que se da en las escuelas o la ausencia habitual de un tema tan serio en sus estrategias de trabajo; el hecho de que los mexicanos sigan profesando alguna religión no excluye el que muchos padezcan o hagan padecer este drama sin que se vea la huella que dejaron en ellos quienes en su momento tenían el deber de formarlos.