ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Justicia mexicana

16 de junio de 2013

Una indefinible cantidad de mexicanos considera que delinquir es posible y aún deseable, sobre todo en materia de robo. Las cantidades a las que se aspira dependen del grupo social de pertenencia, privando la norma de que a mayor nivel mayores aspiraciones. La mayoría de estos aspirantes conviene en que lo grave no es robar, sino que te agarren en la movida, como lo declarara muy recientemente un conocido político sureño.

 

Dado que el ejemplo en esta materia lo ha puesto siempre la esfera política desde tiempos inmemoriales, y es justamente la esfera política la que luego parece, pretende o finge averiguar, identificar y castigar a los bandidos, sin jamás hacerlo a no ser por razones totalmente ajenas al ejercicio correcto de la justicia, la honesta ciudadanía aprende que la clave del robo feliz es apostarle a la impunidad perpetua, lo cual incluye tomar precauciones ya que si te agarran no será por ladrón, sino por falta de cabildeo.

 

Este arte de cabildear tiene su fuerza y genera no pocas sospechas. ¿Los problemas legales que tiene el exgobernador panista de Aguascalientes están vinculados con los que tiene el exgobernador priista de Tabasco, o fue una equivalencia fortuita? ¿Los procesos electorales en catorce estados del país, tienen que ver con estas jugosas noticias? ¿El asunto del exdirector del Siapa en Jalisco está relacionado con la cascada de denuncias que legisladores panistas han vertido sobre el Congreso estatal? Qué tanto podemos creer en el destierro de la impunidad en el Congreso si los responsables de innumerables abusos cometidos en las legislaturas anteriores permanecen usufructuando sus nuevas funciones, y lo que es peor, la humareda que generan para sacar a los “aviadores” de ayer, no deja ver a los “aviadores” que están llegando hoy.

 

La mercadotecnia puede sin duda mejorar la percepción que la sociedad tiene de los gobernantes y en muy alta medida, siempre y cuando el ambiente de serenidad recuperado sea de inmediato sostenido por resultados muy concretos y verificables más allá de los discursos y las declaraciones. En este afán mercadológico, los medios de comunicación tienen una singular importancia, un caso hoy emblemático lo constituye la ciudad de México, que en los tres sexenios anteriores era ya casi el paraíso terrenal, pese a lo que la ciudadanía vivía en el día con día, pero es que los medios hablaban de los malandros de Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Michoacán, del crimen organizado que sólo operaba en esos y otros estados, pero bajo ningún concepto en el distrito federal, cuyas autoridades hoy se empeñan en atribuir al crimen desorganizado los muy bien organizados actos delictivos que por allá se cometen, tan sorprendentes que hasta los gurús de la noticia en México dedicaron parte de su conocido programa al asunto de los doce desaparecidos del bar “Cielo” (traducción libre del autor), olvidándose de que en la misma ciudad de México y en el resto del país el número de personas desaparecidas llega a cifras verdaderamente alarmantes. La cuestión de la justicia en nuestro país es un asunto que sigue pendiente, que exfuncionarios públicos de alto nivel sean sometido a ella pudiera ser una buena señal, pero hay todavía que esperar a conocer bien la trama.