ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

La gran noticia

25 de diciembre de 2011

La historia de la salvación es una historia de la comunicación y del periodismo, pero a nivel trascendente. Este ejercicio de la comunicación en la Escritura se llama Buena Nueva, y es noticia, mejor aún, es LA NOTICIA.

La noticia de una noticia que se escribe a ocho columnas, y cuyo encabezado no podría ser otro sino la respuesta que el ángel da a la Virgen María: PARA DIOS NO HAY IMPOSIBLE.

El lector atento dará entonces seguimiento al encabezado, alertado por los subtítulos de las diversas columnas de esta primera plana que dio origen a la civilización cristiana de la que formamos parte: Matrimonio de escasos recursos da a luz a un niño en un establo de Belén… En los últimos días se han observado fenómenos inusuales en el firmamento nocturno… Personalidades del medio oriente se entrevistan con el monarca de Israel… Migrantes de Nazaret cruzan la frontera egipcia… El Gobierno provoca una masacre de niños en la región de Jerusalén…

La crónica de los acontecimientos que anteceden y preceden al nacimiento de Jesús constituye una mezcla singular y en cierto modo radicalizada del poder de Dios que se compadece y salva, y de las reacciones de un mundo que se niega a esa propuesta de salvación.

El poder de Dios es manifiesto y absoluto, solamente Él puede hacer que una joven virgen conciba por obra del Espíritu. Este misterio de luz y de gracia conmueve al firmamento y se anuncia como la gran noticia, primeramente a los hombres de buena voluntad: pastores ordinarios que cuidan sus rebaños, pero también a hombres sabios que escrutan los signos del tiempo y descubren en el cielo señales de que una nueva era ha comenzado a nacer.

Y de nuevo los encabezados que nos informan del acontecimiento: A mitad de la noche ha surgido el Sol… Un establo ha sido el primer santuario del Salvador… Juran gentes haber visto ángeles.

Pero la noche exige sus derechos, a su sombra se perpetra otro tipo de proyectos que serán también noticia. Las tinieblas, más que la oscuridad, son propicias para el engaño y la emboscada, para sobornar testigos y destruir gentes. Este mundo tiene dueño, no dejará escapar su presa. Para los hombres que han perdido la fe, no hay otra esperanza que el poder y el dinero, puerta amplia del placer que obnubila y entorpece, que pone olvido de la vida, y busca sin saberlo extinguirla, como si ya no hubiese razón alguna para seguir existiendo.

Conocemos bien aquellas noticias, como conocemos bien las noticias que en el momento presente de México hacen realidad estrujante aquella misma lucha de luz y tinieblas, de vida y de muerte, de ambiciones criminales y opciones suicidas, de incerteza y de fe, de esperanza y decepción, ese vagar errante de nuestra sociedad que necesita oír de nuevo el mensaje de los ángeles: No teman… Ha nacido hoy para ustedes un Salvador…