ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Por fin el Mundial

13 de junio de 2010

Cuando la sociedad mexicana todavía ejercía su pensamiento crítico, trabajaba, ahorraba y progresaba, solía decir “estátelo en tu casa y no te lo malemplees”.

 

La sociedad actual se maneja de otra manera: se “pierden” cosas nada menos que en el Congreso estatal, Guadalajara se vuelve un muladar incluso en los camellones de céntricas avenidas, la violencia se organiza con mayor eficacia que la administración pública, buena parte del tiempo la pasan las autoridades dedicadas a arrojarse lodo por lo que fue o pudo haber sido, las ejecuciones van por la vía libre aunque se lleven entre las balas a personas inocentes, mexicanos dedicados a la educación atacan edificios históricos, destruyen inmuebles valiosos y se comportan peor que vándalos, gentes de tales o cuales grupos sabotean infraestructura en la capital del país, los problemas fronterizos se convierten en una marea permanente, cuya gravedad sube y baja sin que se vean caminos de solución, el empobrecimiento de grandes núcleos de la sociedad no para, las epidemias no dejan de acechar, Cananea celebra su propio centenario a la manera de siempre, líderes sindicales dentro o fuera del país pero viviendo como príncipes, así que podemos decir: “Por fin el Mundial”, lo de menos es si la selección mexicana empató en el partido inaugural, a sabrá Dios qué costo para el erario público, lo importante es el periodo de distracción, descanso para los políticos, ganancias para los medios, expansión, evasión o si se quiere alienación que ofrece esta justa mundial para el resto de la gente, misma que impide ver a la enorme mayoría de paisanos la galopante desigualdad en que vivimos, pues mientras que unos pocos sí pueden asistir personalmente a Sudáfrica y mostrar a través de los medios su alegría estereotipada, al resto le queda dar de gritos en las plazas señaladas al efecto, o simplemente seguir la lucha cotidiana por el pan de cada día, haya o no Mundial.

 

Claro que bien mirado los partidos futboleros deberían ser una extraordinaria escuela acerca de lo que se puede lograr cuando se tiene un buen líder, un capitán experimentado, un juego de agilidad e inteligencia, de estrategias bien diseñadas y disciplina para seguirlas, de la voluntad y el carácter requeridos para tener condición competitiva, actitud de superación y de triunfo, además de la solidaridad social que apoya y estimula, de recursos bien empleados, de visiones de largo plazo; una lección de todos los días que tenemos que aprender si queremos estar por fin en las grandes ligas.

 

Desde luego fue lamentable la ausencia en la inauguración del Mundial de presidentes de países como Grecia, España o Portugal, pero se explica por la crisis económica que viven esas naciones, misma que ha generado inestabilidad social y política, es decir, demasiados problemas como para distraerse en este tipo de eventos.