ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Pre campañas 2014

15 de junio de 2014

Siendo como es la función pública la tierra prometida que no sólo ofrece salarios exorbitantes, sino sobre todo un espacio de impunidad incomparable, se entiende que buena parte de la sociedad mexicana viva siempre en estado de pre campaña.

 

En parte esto obedece a las condiciones primitivas de nuestra democracia, cuyas reformas y actualizaciones jamás tocan la esencia del problema. Más que partidos políticos debiéramos tener instituciones calificadoras de cuanta persona pretende acceder a un puesto público. Pagadurías atentas y eficaces que paguen según desempeño, mes por mes. Evolucionar desde un mundo de ideologías partidistas que ya caducó a un espacio de administración pública regulado por las normas laborales que competen a toda prestación de servicios.

 

Más que un Congreso como los que hemos conocido, establecer una institución formada por expertos, donde estén representadas las diversas corrientes de pensamiento social, aplicadas a su oficio propio y originario, representar a la ciudadanía y defenderla contra los abusos del poder, dejando la elaboración, reforma o ajuste de las leyes a los que de veras sepan del asunto. Un Congreso donde los representantes de los partidos, si todavía debemos conservarlos, sean sólo observadores honorarios, es decir, sin sueldo.

 

Como nada de eso ocurre todavía, debemos seguir al arbitrio de los partidos que, ya en el Gobierno, no tienen otro objetivo que perpetuar a la facción que los promovió. Como consecuencia del alto costo de la nómina es natural que los recursos para cumplir con sus funciones propias no ajusten, se echa mano entonces al endeudamiento criminal que hipoteca el bienestar de la ciudadanía por varias generaciones sin que haya nadie que los frene, mucho menos el Congreso que es cómplice, beneficiario y repetidor del esquema.

 

Falta de dinero y de personal capacitado producen servicios deficientes, abandono de los espacios públicos, inseguridad desbocada, ausencia de autoridad, y la consecuente anarquía social. Por supuesto que disponemos del poder judicial, donde todo trámite exige de estímulos efectivos, haciendo que el costo de este “servicio” se vaya hasta las nubes.

 

No es el mejor escenario en vísperas de las nuevas campañas electorales el próximo año. Se hace necesario entonces desatar los recursos mañosamente retenidos para lanzar una cascada de obras de relumbrón e inagotables inauguraciones de lo que sea, posponer decisiones que puedan lastimar el voto aún si son de beneficios para la comunidad, y, sazonarlo todo con escandalosas denuncias de los anteriores funcionarios y si se puede, hasta juicios y cárcel, no justo al concluir su gestión, sino en vísperas de las nuevas campañas, lo que delata que la justicia puede esperar hasta que ejercerla traiga dividendos partidistas.

 

Ninguna sorpresa, así se manejan los partidos decadentes que tenemos, y que sobreviven gracias a la alienación ciudadana, hoy por hoy absorbida por el mundial en Brasil, donde una bola de abusados se pelea por una bola de hule en tanto media bola planetaria coopera para que el verdadero triunfo de esta y cualquier otra justa deportiva sea para un puñado de empresarios visionarios.