ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Procesos electorales

30 de junio de 2013

El próximo domingo casi la mitad de las Entidades Federativas de México celebrarán comicios electorales, mostrando la viva imagen de la originalidad o del caos en lo que se refiere a nuestra organización política.

 

Porque donde algunos ven originalidad otros podrán ver efectivamente un caos en el hecho de que haya una elección a gobernador en un Estado este año y otra en otro el siguiente, y 10 un año después en otros más, y que lo mismo ocurra en lo relativo a diputaciones y alcaldías, lo cual permite que en el México global todo el tiempo por lo menos en alguna parte haya alborotos electorales, distrayendo inevitablemente al Gobierno federal y a sus instituciones que en principio tendrían cosas más trascendentes que hacer ¿o será que en este país nada puede ser más trascendente que la política partidista?

 

El mapa de los cargos en campaña revela también otras peculiaridades en lo que mira al reparto de puestos y a su racionalidad, así vemos que el Estado de Tlaxcala con un estimado poblacional de un millón 230 mil 918 para 2013, tenga un congreso estatal formado por 32 diputados, mientras que Puebla con seis veces más población tenga en cambio 41 diputados. Veracruz, con un millón más de habitantes que Puebla tiene 50 diputados, mientras que Jalisco con una población casi semejante a la de Veracruz, tiene 39. Aguascalientes con apenas un millón 238 mil 230 habitantes tiene casi tantos diputados como Jalisco, es decir, 27. Oaxaca tiene la mitad de la población que tiene Jalisco, pero ofrece 42 curules para su congreso estatal. Considerando la actual deformación del Poder Legislativo y su secuestro por parte de los partidos se entiende que el problema de fondo no es ni siquiera la proporcionalidad, sino la utilidad misma de los congresos, pero no sobra advertir sobre el caos que impera en su organización.

 

Desde luego, en el presente proceso electoral la manzana de la discordia es Baja California Norte, no por su posición geopolítica para todo tipo de intereses lícitos e ilícitos, sino por haber sido el primer  bastión panista en la lucha de este partido por hacerse de un Estado, al cual ha gobernado desde 1989. En la perspectiva del partido revolucionario parece tratarse de un error que se debe corregir en aras del atávico “carro completo” con que le ha gustado a este partido transitar, aún si se habla en la prensa californiana de que ya el asunto está cejado.

 

Hoy se discuten el poder en Baja California Norte dos coaliciones y un partido que trabaja por su cuenta, lo extraño del proceso es que en esta entidad la “izquierda”, entiéndase por ello lo que sea, con un fino sentido del pragmatismo más mundano y capitalista, se dividió para estar presente en las tres posiciones contendientes, y por lo mismo estar también presente en el nuevo Gobierno, gane quien gane.

 

En Oaxaca, con casi cuatro millones de habitantes, además del congreso, hay relevo en los ayuntamientos, es decir, nada más 570 puestos de alcalde más los que acarrea consigo, sin duda el Estado donde las chambas municipales están más distribuidas per capita con el colosal gasto que ello supone al multiplicarse las funciones como quien dice al infinito; en comparación, el Estado de México, con una población de 16 millones, tiene solamente 125 alcaldías. A esta súper variopinta variedad se añade que hoy día dos Estados, Coahuila y Veracruz, relevan ayuntamiento cada cuatro años; ese es el mapa de la organización política de la federación mexicana.