ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Reacomodos geopolíticos

4 de mayo de 2014

La caída de la Unión Soviética no significó la caída del imperialismo ruso, pero sí un breve aletargamiento que al parecer ya ha sido superado alterando los primeros reacomodos que aquella caída había provocado.

 

Que la tierra se está moviendo en sentidos inesperados lo delata el inusitado dinamismo de la política norteamericana. Siguiendo la ruta del presidente Obama, y de su secretario de Estado, en las últimas semanas, podríamos advertir por dónde se van tejiendo las nuevas alianzas y por dónde no.

 

Como se advirtió desde el principio la cuestión de Ucrania era solamente el detonante. Ningún analista internacional lo previó, tampoco los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, en parte porque el caos sí es una ley, al menos por la frecuencia con que se presenta a lo largo de la historia humana. Por lo mismo atenerse a la causalidad conocida no era lo más recomendable; en el momento menos pensado la memoria histórica de Putin le trajo a cuento la vocación veraniega que tuvo siempre para los Zares la región de Crimea y desde luego, su posición estratégica no sólo para reconquistar un territorio, sino sobre todo para recuperar su posición en el mundo.

 

Ya desde antes el presidente ruso venía haciendo lo que ahora Obama hace, tantear alianzas y de ser el caso, fortalecerlas. Comenzó por el lado históricamente corregido: China. Y los chinos no desdeñaron el nuevo acercamiento que se hará según las condiciones del dragón, por supuesto. Ninguna sorpresa entonces que en su visita a Japón, Obama reconociera y avalara los reclamos de este país contra China, sobre la soberanía de una isla que seguramente el dirigente norteamericano llamó Senkaku. Muy claro y directo el aviso a China, que llama Diaoyu a esa misma región, pero que igual podría llamarse la Crimea del Oriente.

 

Más allá de los nombres lo que queda claro es que Japón va con Estados Unidos, y que en esa misma línea se fueron decantando los diversos países del extremo Oriente visitados por el señor Obama, particularmente las Filipinas. ¿Qué es lo que se está preparando? Podríamos pensar que se están construyendo nuevos bloques mundiales y que se está aislando a Rusia con medidas mucho más serias que la elaboración de listas negras, pérdida de visas, o restricciones comerciales, y que el señor Putin debe ahora reaccionar con un tercer movimiento sobre el tablero mundial. ¿Cuál será?

 

Europa enfrenta por su parte un escenario difícil. No puede seguir actuando como “Superman” financiero y ahora ayudar a Ucrania a pagar la muy crecida deuda que tiene con Rusia, o proporcionarle los recursos energéticos que de Rusia recibe, aunque sin duda lo intentará; la política europea de atraer Ucrania a la eurozona ha dado resultados enteramente inesperados, y los alemanes tendrían que replantearse el valor y el sentido de su geopolítica.

 

Por lo pronto el patriarca de Moscú ha invocado la protección divina sobre la santa Rusia, rogando a Dios que la libre de sus enemigos. Otro tanto pedía, al mismo Dios, el patriarca de Kiev, sólo que señalando a distinto enemigo. Cuanta falta les ha hecho a los cristianos orientales un Juan XXIII.