ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

“Relanzando la relación”

20 de abril de 2014

“Una visita de acuerdos, no de contratos”, así definía un diario francés la visita reciente del presidente Hollande a nuestro país. Los mal pensados  podrían decir que fue la visita de la gratitud por la liberación de la señora Cassez, pero por mucho que el orgullo galo se hubiese comprometido en este espinoso asunto, no sería para tanto. Que la visita sea de acuerdos, no de contratos, constituye una descripción ambigua ya que no nos dice si eso es lo bueno o lo decepcionante para las expectativas francesas.

 

Al margen de las frases lapidarias de la prensa gala o de las románticas interpretaciones de algunos periodistas mexicanos, el verdadero imán de la visita, que atrae la atención de las naciones extranjeras desde Europa hasta el extremo oriente, parece ser el de las reformas llevadas a cabo por nuestro país, y en particular aquellas que miran a los intereses mundiales. En este punto también podríamos pensar que el presidente francés vino a pedir asesoría al señor Peña Nieto sobre los métodos seguidos para lograr que los legisladores mexicanos aprobaran con tanta rapidez cuanta reforma les fue propuesta, sobre todo considerando que de acuerdo a un reciente estudio liderado por investigadores alemanes, Francia es el país europeo que ha obtenido menos resultados en materia de reformas legislativas orientadas a las exigencias del libre mercado.

 

Los medios de comunicación televisivos, ya que la prensa escrita fue bastante parca, hablaron de una “reconciliación”, como si la relación entre las naciones se dejara guiar por los dictados de las revistas rosas o los escándalos policiacos; finalmente estas cuestiones, como causas, siguen valiendo lo que la guerra de los pasteles.

 

La cuestión de Ucrania y sus repercusiones en materia de energéticos para Europa debe tener un sitio mucho más importante en la agenda del señor Hollande. Igual importancia tiene el manejo que se dé a la cuestión venezolana, país con el cual la petrolera francesa PERENCO acaba de firmar un tratado que incluye la inversión inicial de 420 millones de dólares en la industria energética de Venezuela, ¿por qué no también con Pemex? De hecho varios de los acuerdos  firmados por los presidentes Peña y Hollande en los Pinos versaron sobre la materia del petróleo y el gas. Desde luego todavía no sabemos de qué tratan estos instrumentos, ni como un acuerdo pueda llevar a contratos, ni en qué condiciones éstos se establezcan.

 

Así, mientras a los reporteros rosas de nuestro país lo que les interesaba eran las cuestiones de la señora Cassez, a los franceses lo que les atraía era la posibilidad de nuevos negocios, aun si sus propios medios de comunicación,  apenas si se ocuparon de la visita de Hollande a México.