ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Sobreviviente heroico

7 de octubre de 2012

Entre 1867 y 1930, la “llevada de la Virgen”, como se llamaba a la hoy romería de Zapopan, estuvo legalmente prohibida. Los gobiernos en turno habían hecho notar que no se permitiría tal manifestación de culto atravesando la ciudad capital del Estado. Entonces la sociedad tapatía se congregaba a la salida de la ciudad, ahí donde confluyen hoy las avenidas Vallarta y Américas, a la espera del carruaje en que se conducía la imagen de la Virgen de regreso a su santuario, y la acompañaban multitudinariamente hasta Zapopan, originando el reclamo del Gobierno al arzobispo.

 

Uno de esos años decidió la autoridad eclesiástica modificar la ruta tradicional, tomando el camino largo de Zoquipan, y con ese empeño iban cuando fueron interceptados por la gente del pueblo de Mezquitán, y obligados a seguir el camino de siempre donde ya la gente aguardaba el carruaje.

 

Bajo la presión del gobierno, el arzobispo Pedro Loza intentó evitar en definitiva este acompañamiento anual, cambiando cada año el día en que la imagen de la Virgen regresaba a su santuario, sin avisar a la gente. Ante tal situación muchachos y jóvenes montaban guardia en los templos últimos que la imagen visitaba para dar aviso cuando advertían que ya la regresaban a Zapopan, lo cual producía la rápida respuesta de la comunidad, que, dejando cualquier cosa, salía de sus casas para acompañar a la Virgen. Desde luego años hubo en que los responsables de conducir a la imagen burlaron la vigilancia de la feligresía, sacando oculta a la Virgen o trasladándola en otro tipo de vehículo.

 

Ante esa repetida situación, de manera espontánea y pesara a quien pesara, la gente de esta tierra decidió acudir en romería al santuario de Zapopan cada 5 de octubre, para agradecer a la Virgen su visita anual, ya que le impedían acompañarla en su regreso.

 

Aun esta romería fue prohibida expresamente por el arzobispo Pedro Loza en 1895, prohibición que no tuvo ningún efecto en el ánimo y devoción de la gente. Muerto Pedro Loza, la llevada de la Virgen volvió a realizarse con todas sus características el 5 de octubre, y así se mantuvo hasta la persecución religiosa que produjo la suspensión de los cultos, entre 1926 y 1929. Para 1930 se reanudó tanto la visita a los templos de la ciudad como la “llevada”, que cambió su fecha de realización en 1952, en que por decisión del cardenal Garibi Rivera se fijó para el día 12, con la intención de que en el mes de octubre solamente hubiese un día feriado.

 

Desde hace 278 años Guadalajara dio inicio a esta rica tradición y la ha sostenido en cualquier clima y bajo cualquier régimen, como la expresión más genuina de su cultura religiosa regional, pues en la imagen de la Virgen contempla tanto el símbolo más antiguo de su fe cristiana, como el emblema de su identidad y de su ya larga historia.