ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Tan lejos de Persia

12 de enero de 2014

Un antiguo relato persa narra que los magos que fueron a Belén siguiendo la estrella, procedían justamente de Persia. Cumplida su misión, la Virgen les había regalado una pequeña caja de madera pidiéndoles que no la abrieran hasta volver a su destino. Así lo hicieron, descubriendo en su interior sólo una piedra negra; decepcionados por dicho obsequio arrojaron la piedra a un pozo de donde brotó de inmediato un enorme chorro de petróleo.

 

El relato legendario da fe de la importancia que desde antiguo se atribuyó a este líquido viscoso, hoy de enorme trascendencia, y como brotaba por todas partes de manera natural desde Persia hasta los confines de la península arábiga. Lo que este “regalo” de la Virgen ha hecho en dichas regiones es proverbial, comenzando por el precio que la gasolina tiene en esos países donde al parecer el petróleo sí es de sus habitantes, veamos: Irán, 33 centavos de dólar por litro, Omán, 31, Qatar 27, Kuwait 23, Arabia Saudita 16, Bahrein 27, Yemen 58… ¿Cómo le hacen? Sin duda es urgente que acudan a una reforma energética para que logren vender la gasolina a sus habitantes en precios tan competitivos como los mexicanos, que superan ya este año el precio de la gasolina en Estados Unidos, es decir, cuatro veces más cara de lo que cuesta en Omán, y casi ocho veces más cara que en Arabia Saudita.

 

Pero no es solamente la gasolina, es toda la estructuración de países basada en una economía genuinamente petrolera, que de acuerdo a sus asombrosos resultados debemos suponer muy inteligente, con bajísimos índices de corrupción, transparente, en manos de personas bastante capaces, cuyos gobiernos sí han invertido el beneficio petrolero a favor del desarrollo integral de sus sociedades. En la mayoría de los casos se trata ciertamente de monarquías que no ocultan el fasto con el que viven, pero que a diferencia de las democracias latinoamericanas, comparten esa riqueza en una infraestructura de servicios sorprendente: urbanización de primer nivel, desalinización, vialidades, acotamiento de los desiertos, generación de energías alternas, altos índices educativos, salarios competitivos, inversión en ciencia y tecnología, erradicación de la pobreza y de la corrupción, un ingreso per cápita bastante alto, de hecho en Qatar, el más alto del mundo; en pocas palabras: pocos discursos y demasiados hechos, son países que ya no viven esperando el cumplimiento de las promesas, sino disfrutándolas, y por lo mismo comprometidos para obtener más.

 

En México nos pasa como a las personas que caen en manos de malos abogados, a los que hay que estar siempre pagando por una o por otra razón, sin que nunca se resuelva el litigio, pero siempre con renovadas promesas de que ahora sí, es el último pago que da, esto se resuelve en días; desde luego que no se resuelve nada, así que llegado el momento, se cambia de abogado dando por perdida la inversión, y se vuelve a comenzar la misma rutina con los mismos resultados. Al final quienes sí resuelven su situación son los abogados.