ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

¿Una muerte anunciada?

3 de marzo de 2013

Si la aprehensión de la maestra Elba Esther Gordillo no equivale a la “Crónica de una muerte anunciada” sí mostró ser la “crónica de una muerte bien preparada”. En primer lugar la confrontación verbal entre la lideresa y los detentores de la política, discursos, reformas, acaloradas respuestas, declaraciones. En segundo lugar la entrada de lleno de los medios de comunicación que reconciliaron a Herodes con Pilatos, pues lo mismo los periodistas de Televisa que los de Milenio echaron mano de programas de opinión, documentales cinematográficos, entrevistas con la propia Elba Esther y un sinfín de editoriales que fueron creando el ambiente de difamación indispensable para que la opinión pública, aún la menos informada, aplaudiera el tercer acto: la espectacular aprehensión de la maestra.

 

Luego de 12 años sin estas escenas, ya extrañábamos un inicio de sexenio como se estilaba antes, cuando otros líderes sindicales, ex gobernadores, hermanos de ex presidentes, grandes generales, caían en desgracia como una forma de “enviar señales”, y ese es precisamente el punto.

 

En efecto, mucho nos sorprende oír hablar de las enormes sumas que se afirma gastaba la maestra en su estilo personal de vida, pero ¿quién le daba tanto y por tantos sexenios? ¿Cómo es que tan fabulosas sumas nunca fueron controladas por los donadores? ¿A qué precio el magisterio cerraba los ojos frente a ese permanente fraude?

 

Si se trata de enviar señales ¿qué tipo de señales y a quienes? ¿La señal va para todo el espacio público, políticos y líderes sindicales? ¿Es un aviso de que ya no se permitirá robar? ¿O de que si se quiere seguir robando deben informarse los interesados sobre las nuevas reglas del juego?

 

Con la sorpresa y para algunos el susto de la detención de Elba Esther, los comentarios primerizos han sido un volver al país de las utopías: ahora sí todo va a cambiar, ya era hora de que se pusiera freno a esta mujer, en delante la educación se transformará… ¿y qué no hay otros líderes y otros sindicatos, y qué no persiste un congreso federal sobrepoblado, oneroso e inútil, y como éste el de otros estados? ¿Y la excesiva nómina burocrática de gobiernos estatales y municipales? ¿Y la cascada de cobros corruptos que se dan todos los días en todos los tribunales de la nación? ¿Y la persistencia de la impunidad que comienza cuando las administraciones salientes no son cabalmente revisadas, y si lo son, de todas formas no pasa nada?

 

En lo que mira específicamente al rubro de la educación debemos recordar que los sindicatos tienen como objetivo velar por los derechos laborales de sus agremiados, no por su eficiencia profesional, si bien mucho podrían hacer en este aspecto si tuvieran altura de miras, por lo mismo el proceso por defraudación que se sigue a la maestra poco o nada influirá en la reforma educativa, si no se comienza por reformar las escuelas normales, y capacitar permanentemente al profesorado.