ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Venezuela ¿para?

27 de abril de 2014

El bloque musulmán ha soñado tener una alianza con los países sudamericanos; en su momento Venezuela simpatizó con la idea y los acercamientos con Irán fueron públicos; Venezuela podía liderar a otras naciones latinas en este propósito lo mismo que Irán con sus homólogos. Eran los primeros años del siglo XXI, conectados con los últimos del siglo XX, etapa en que la caída de la Unión Soviética parecía un hecho definitivo exigiéndose una nueva política hegemónica de alcance global.

 

Esta nueva hegemonía no perseguía tanto la asimilación geográfica cuanto la energética, aunada como siempre a la comercial. Mientras Estados Unidos se empeñaba en derribar el viejo muro comunista, nuevos bloques de poder habían emergido en el extremo oriente, y antes de lo imaginable el agresivo comercio y tecnología orientales adquirían una supremacía poco deseable para el Occidente; así mientras Norteamérica y Europa jugaban a las guerritas, China, Japón, Singapur y la India les ganaban la batalla, de hecho Estados Unidos se descubría seriamente endeudado nada menos que con Beijing.

 

Latinoamérica, como es costumbre desde los procesos independentistas, se dividió, esta vez en tres grupos, el pro-estadounidense, donde “pro” significa sujeción negociada entre partes desiguales con consecuencias equivalentes; el pro-brasileño, que representaba la posibilidad de un “tercer modelo” donde capitalismo y socialismo parecían conciliarse; y un tercer grupo de naciones heridas de nostalgia, todas bajo el velo luctuoso de Cuba, que no por ello dejaban de tener importancia.

 

La tendencia a constituir bloques de países no ha sido sólo una constante histórica sino sobre todo una necesidad de sobrevivencia que el mito de la globalización no ha podido superar, pues más que una aldea global lo que se vuelve a imponer es una lucha de unos por globalizar a otros en su propia órbita. Estas nuevas masas geopolíticas se ponen nerviosas ante la presencia de países meteoritos que parecen vagar por el espacio vendiendo caro su amor o amenazando con colisionar los intereses de los grandes bloques. En ese horizonte lo mismo pueden ser meteoritos los países bálticos que los países sudamericanos no alineados, o los de África o Asia.

 

¿Qué pasa en Venezuela? Es muy difícil saberlo gracias a la avalancha de información que nos dan los medios de comunicación pro estadounidenses que operan tanto en aquel país como en el nuestro. Ni siquiera la efervescencia social, las marchas, manifestaciones, protestas y demás actos a favor o en contra del sistema venezolano pueden acercarnos a la realidad, ya que sabemos que tales movimientos pueden perfectamente ser organizados y financiados o por el gobierno venezolano o por sus contrarios dentro y sobre todo fuera del país.

 

Es evidente que los nuevos bloques de poder globalizador andan a la caza de meteoritos en todas partes, en el mundo actual no hay espacio para países libres, o se es de la Unión Europea o se es de la nueva Unión Rusa, o de la Norteamericana, o de la China o de la musulmana ¿tendría futuro ser de la cubana?