ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Virus ilustrativo

10 de mayo de 2009

Con ocasión de la emergencia sanitaria que hemos estado viviendo, hemos también tenido la oportunidad de aprender y recordar todo cuanto se ha dicho y sabido acerca del virus de la influenza, su carácter endémico, estacional, su notable capacidad de mutar cada vez, su resistencia adquirida a los antivirales, su posibilidad de ser tan agresivo cuanto quiera, y la selectividad con que actúa, enferma y mata.

 

También hemos podido analizarnos a nosotros mismos, las mil y una formas en que respondemos a emergencias de este tipo, y la inveterada capacidad que tenemos para hacer cumbias de cualquier problema y desentendernos, porque a lo mejor todo es mentira o a lo mejor esto es mucho peor de lo que nos dicen; en todo caso, el análisis común se cierra en un “no podemos hacer nada”, “esto es una ruleta, pues a ver qué pasa” y finalmente “al que le toca le toca”.

 

Por lo pronto la preocupación ante el riesgo de una pandemia nos ha hecho olvidar la epidemia estacional y virológica a la que en este país llaman “proceso electoral”, si bien el comportamiento de este virus es idéntico dado su carácter endémico, la terrible resistencia de los agentes portadores a los antivirales de la auténtica democracia, su posibilidad para ser tan agresivo como el virus más letal, su capacidad para matar al que se oponga a los dedazos de toda la vida, la forma en que se fortalece en cada nuevo cacicazgo que se crea, y el modo en que logra mantener enferma a la sociedad mexicana se vacune o no se vacune.

 

Por lo mismo que la epidemia ya se soltó, han comenzado a aparecer en todos los medios de comunicación los rostros felices y bienaventurados de quienes lograron asegurarse el salario, que no el trabajo, por los próximos tres años. Son muy conscientes de que en este país el cargo otorga impunidad inmediata, y ya en pasadas gestiones se organizaron para seguir impidiendo a la sociedad el que les exijan resultados contra salario y aún contra cargo.

 

Siendo como es un virus mutante, los candidatos de todos los colores se ingenian para variar la forma de seguir prometiendo sin que suene a disco rayado, en tanto se saturan los medios invitando a la gente a que vote, no a que haga cumplir a los funcionarios con su trabajo, e insisten en que el voto es libre y secreto acudiendo a las estrategias de las telenovelas, gastándose en eso un dineral, desde luego ajeno. Debieran insistir en que la democracia exige resultados, y hacer promocionales que inviten a la sociedad a revocar el mandato de cuanto funcionario incumpla con su papel. Debieran invertir en fortalecer la conciencia crítica del ciudadano, no simplemente ante la comedia electoral, sino ante el ejercicio de la gestión pública, lo cual obligaría a constituir legislaturas formadas por expertos, no por improvisados beneficiarios de la curul, y en todo sometidos a los dictados de los nuevos virus caciquiles que infestan los partidos.