IGLESIAS Y EDIFICIOS ECLESIÁSTICOS DEL CENTRO HISTÓRICO DE GUADALAJARA.

Catedral, La Merced, Museo Regional, Museo de la Ciudad, Hospicio Cabañas, Templo Expiatorio.

ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

04/08/2014

Guadalajara nació de la voluntad de un grupo de católicos laicos que decidieron establecerse en este lugar, allá por el año de 1542, luego de intentar fundar su ciudad en otras partes de la región.

Esta Guadalajara se convirtió en capital del Reino de la Nueva Galicia, de la Audiencia y del Obispado en 1560, con lo cual se definió su vocación como un centro de administración civil y religiosa, educativa, cultural y comercial.

A lo largo de los siglos la comunidad católica tapatía fue construyendo, ampliando y mejorando su ciudad hasta constituirla en una de las más hermosas de México, abriéndola paulatinamente a los horizontes de la pluralidad y del respeto a quienes en el trayecto fueron construyendo otros modelos culturales, o llegaron con ellos a establecerse entre nosotros, enriqueciéndonos con sus aportes.

Su Centro Histórico es el producto de más de tres siglos de esfuerzo sostenido y de esperanza en el futuro, pero también es la expresión de su fe, de sus valores y principios transformados no solamente en lugares de culto, sino en numerosas instituciones de asistencia social, en especial en los campos de la educación y de la salud.

Catedral.

La primera piedra de la actual Catedral se puso en 1561.

Mirando de frente este edificio debemos advertir que su parte virreinal va desde el piso hasta el primer cuerpo de las torres, dominando el estilo herreriano. El segundo y tercer cuerpo de las torres, así como su cúpula son de mediados del siglo XIX. Estas torres siguen un estilo gotizante, se hicieron de piedra pómez para aligerar el peso. La cúpula tiene un curioso tambor poligonal, dotado de ventanas ovales, y cubierto por azulejo amarillo de Sayula, al igual que las torres.

La Catedral está dedicada a la Asunción de María y en ella han tenido lugar muchos de los principales acontecimientos que han construido la historia de la ciudad y del estado.

Su interior es neoclásico, de planta basilical y tres naves, destacando la sillería del Coro, su órgano monumental, los pilares y las bóvedas que semejan en su conjunto palmeras. Tres Capillas tiene la Catedral, las más antiguas reposan bajo los cubos de las torres, la más reciente, de 1854, se halla a mitad de la nave sur, es la capilla del Santísimo Sacramento. La riqueza artística que se guarda en el interior de este venerable edificio es proverbial.

La Merced.

La iglesia de la Merced perteneció al convento de frailes mercedarios, comenzó a construirse en 1721. Su conjunto conventual ha sido recientemente destruido aunque ya había sido expropiado desde la guerra liberal y destinado a diversos usos. Ostenta una fachada barroca limitada a la puerta, la hornacina y el ventanal, todo al uso plateresco. Su torre permanece inconclusa. El interior es neoclásico, los grandes óleos que pueden verse en los muros son obra de Rosalío González, pintor del siglo XX. Tiene diversas capillas que siguen el mismo orden.

Museo Regional.

Fue la segunda casa del Seminario Diocesano de Guadalajara, comenzó a construirse en 1743, y fungió como seminario hasta su expropiación por parte del gobierno liberal. Es un gran edificio al gusto barroco, con una portada plateresca, en la cual el ventanal es a la vez hornacina para exponer una imagen de san José. Posee un amplio claustro, bien conservado, de dos plantas, que sigue el orden toscano, y otros varios patios. Todo el conjunto revela sobriedad y magnificencia, siendo uno de los mejores edificios virreinales de Guadalajara.

Museo de la Ciudad.

El edificio del actual Museo de la Ciudad formó parte del conjunto monástico de Capuchinas, hasta su expropiación. Se destaca en él un claustro de dos niveles, de orden toscano, con su patio central que tuvo antiguamente una fuente. Se conserva un patio trasero, rectangular, con tres corredores.

Hospicio Cabañas.

Con sus 185 metros de fondo, por 170 de frente, el Hospicio Cabañas es el edificio virreinal para usos asistenciales, más grande de América. Inició su construcción en 1805, con el fin de crear una Casa de Misericordia para personas pobres, ancianos y huérfanos. Los trabajos se iniciaron bajo la dirección del obispo Juan Cruz de Cabañas.
El conjunto es espléndido, expresión exquisita de la arquitectura neoclásica, dotado de 22 patios, todos con un especial toque de armonía y sentido, lo mismo los principales y mayores que los pequeños. Tiene dos capillas; la principal, decorada posteriormente por José Clemente Orozco, tiene planta de cruz griega y una magnífica y original cúpula, bajo la cual estuvo un altar gótico hoy desaparecido.
La fachada la constituyen tres arcos de orden dórico, a diferencia del resto, que sigue el orden toscano. Sobre esta fachada luce una espadaña de dos cuerpos, doble el primero, simple el segundo. En la parte posterior del edificio se halla la otra capilla, secundaria, con cúpula ciega.

El templo Expiatorio.

En las márgenes del Centro Histórico tapatío, y a cien años de la época virreinal, se levanta espléndido el templo Expiatorio, construido en estilo gótico en sus versiones italiana y francesa, con regios portones labrados en madera, vitrales coloridos, órgano monumental y un carrillón en su torre, en cuyo balconcillo desfilan dos veces al día las figuras modernistas de los doce apóstoles.
El interior transmite la típica sensación de pequeñez humana frente a la majestad de Dios, efecto que este arte cultivo y logró invariablemente. De especial interés estético es el políptico del altar mayor.